La COP 13 finalizó con modestos resultados

En diciembre del 2007, se realizó en Indonesia la cumbre de Naciones Unidas sobre cambio climático. Luego de intensas negociaciones, se llegó a un acuerdo para alcanzar una herramienta igual o superadora al Protocolo de Kyoto. El principal obstáculo fue la determinación de la magnitud de las reducciones necesarias de gases de efecto invernadero (GEI) que corresponden a los países industrializados.

El Cuarto Informe de Evaluación del Panel Intergubernamental de Cambio Climático (IPCC), premiado con el Premio Nobel de la Paz, presentado en noviembre de 2007 en Valencia, afirma que es necesario que los países desarrollados reduzcan sus emisiones entre un 25 y un 40% para el año 2020 por debajo de los niveles de 1990. Esto es imperioso para evitar que el aumento de la temperatura supere los 2ºC (en comparación con la temperatura de la era preindustrial), originando el colapso del sistema climático y hace necesario que las emisiones globales comiencen a descender rápidamente.

Durante la cumbre de Naciones Unidas, se produjo un fuerte enfrentamiento entre los negociadores, especialmente con la delegación de los Estados Unidos quienes ante la enorme presión pública y política, revisaron su posición. Como resultado de ello, se logró trazar un camino crítico para que el próximo presidente de los Estados Unidos pueda ofrecer una contribución genuina a la lucha global contra el cambio climático.

Así comienza un período de dos años en el que los países industrializados deben llegar a un acuerdo que contenga una drástica reducción de las emisiones de GEI, y que además incluya nuevas formas de financiamiento, apoyo a la transferencia de tecnología y a la adaptación al cambio climático. Además la Unión Europea y otros países en desarrollo (como Brasil, China y Sudáfrica) van a proponer un plan de trabajo más contundente para la negociación de los próximos dos años, que compensaría la debilidad de acuerdo alcanzado en Bali.

En cuanto a la transferencia tecnológica lo que se busca es producir mecanismos institucionales y financieros y de tratamiento de los derechos de propiedad intelectual, para que las tecnologías eficientes, en general propiedad de los países desarrollados, puedan ser transferidas a los países en vías de desarrollo rápidamente y a un costo admisible.

El texto final sobre transferencia de tecnología recomienda a los órganos subsidiarios de la Convención Marco de las Naciones Unidas para el Cambio Climático (UNFCCC) continuar analizando el tema e identifica una serie de puntos sobre el financiamiento, la evaluación de necesidades de tecnologías, los proyectos demostrativos, cuestiones relacionadas con los costos incrementales, y licencias para estimular la transferencia de tecnología y el “know how”. El texto le solicita al Fondo Mundial del Ambiente (GEF) la creación de una entidad para impulsar las inversiones en transferencia de tecnologías.

Finalmente los gobiernos, reconociendo que el 20% de las emisiones proceden de la deforestación y la pérdida masiva de bosques, se comprometieron a abordar este problema a partir de un programa denominado “Reducción de Emisiones de la Deforestación y la Degradación (REDD)”. Los próximos dos años son claves para darle forma a esta iniciativa: un mecanismo financiero ambicioso y adecuado para evitar la deforestación que permita lograr el crecimiento de las economías sin destruir los bosques y así contribuir a la mitigación del cambio climático.

Fuente Boletin Mensual para el cambio climatico y la Eficiencia Energetica de la fundacion vida silvestre

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